Las cosas que más sorprenden a todos los españoles en Islandia

Aterrizar en Islandia ya es una sorpresa. Puede ser que lo hagas en mitad de una tormenta de nieve, o quizás entre auroras boreales. Desde la ventanilla irás divisando un paisaje árido, rocoso y desértico que más bien parece un planeta desconocido que un pais civilizado y habitado.

Esto sólo acaba de empezar. Son muchos los detalles que nos sorprendes a españoles y latinos cuando vamos a Islandia.

1. Pagar con tarjeta de crédito absolutamente todo, incluso un chicle.  De hecho, la misma tarjeta de crédito sirve de identificación, que ellos llaman “Kennitala“( nuestro DNI). El dinero en efectivo es marciano en Islandia.

2.  Estar en calcetines en todos sitios. Hasta en el supermercado es posible ir a comprar descalzo, y pagar en la caja donde también está la cajera, con sus “calcetines dee star en el super”.  Y nadie no te mira como a un hippy colgao ni tienen concepto de “perro-flauta”. Así que relájate, ponte cómodo y disfruta. Eso sí, repasa los agujeros de los deditos siempre.

3. Los aparcamientos para carritos de bebés en las superficies comerciales y edificios burocráticos.  Junto a los aparcamientos de biciletas, te sueles encontrar otra señal de un carrito de bebé ( o de moisés con capazo) para poder aparcar tranquilamente los carros, pero con los bebés dentro. Lo de “airear” a los niños y dejarlos bien calentitos en la calle, corresponde a otra tradición islandesa.
¿Quién en España dejaría a su bebé en la calle con total tranquilidad? Bienvenido al país más pacífico del mundo.

4. El silencio.
¿Qué es esa sensación extraña y poco familiar? ¿Qué pasa a tu alrededor que pesa como crema y suena como….nada? Es el silencio. Un verdaderos lujo sólo al alcance de muy pocos.

5. “El suspirito islandés”.  Tienen como un tic al hablar. Es como un suspiro leve de preocupación, inspirando muy brevemente, entre frase y frase. Es muy desconcertante ya que piensas que denota inquietud, hasta que te das cuenta que realmente es una afirmación o confirmación de lo que tu digas, sin palabras.  Economía del lenguaje.

6. El olor a huevo podrido por las calles y sobre todo en cada ducha y baño que uses. Todo sea por una limpia  energía geotérmica suministrando calefacción y agua caliente a todo el país, totalmente gratis.

7. Un policía con un gato en brazos es una imagen chocante, y si encima no lleva ni pistola ni porras ya te quedas loca. Bienvenidos al país más feliz y seguro del mundo. Bienvenidos al país donde la Policía no genera inquietud, sino tranquilidad.

8. Tú también puedes tener tu propio nombre islandés. Basta con que elijas el nombre de tu padre o madre, le coloques un “-son” detrás si eres hombre, o un “-dottir “si eres mujer.
Yo soy Sonsoles Alfonsdottir, Sonsoles la hija de Alfonso. Sorprende que la guía telefónica no está ordenada por apellidos, sino por nombres. Bueno, quizás lo que más sorprenda es que aun haya guía telefónica…en papel.

9. La primera vez que ves el sol de medianoche. Que el sol no se esconda de forma vertical sino que recorra la línea del horizonte y de hecho que no llegue a esconderse del todo, es muy muy loco. Más loco es cómo se altera nuestro reloj biológico, que aunque quiera dormir, no puede…ni quiere.

10. Sentir la inmensidad absoluta en un paisaje marciano. Cuando aquí hablo de “inmensidad”, es con la misma sorprrsa con que nombro el silencio islandés. Ambas cosas son absolutas, sin matices. Ambas: la inmensidad y el silencio, nos sobrepasan de manera total. Y una no tiene más que quedarse callada con la boca abierta y llena de respeto.

11. Cuando ves las auroras boreales por primera vez bailando en el cielo.
¿Qué es eso moviendose por el cielo en formas, colores y velocidades imprevisibles y caprichosas? ¡No puede ser! ¿Dónde están los proyectores? ¡No puede ser natural! ¡Eso es un mapping, no me fastidies!

Sientes el poder total e hipnótico de la madre naturaleza. Shhh…¡que te calles!

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